5 jun 2011

Love is a laserquest.



-¿Cuándo?
-En octubre.
-¿Por qué en octubre?
-Es el décimo mes.
-¿Y qué?
-¿Cómo que "y qué"?
-Pues eso, que no entiendo por qué tiene que ser en octubre, Jamie.
-Es muy sencillo, tío, yo nací el diez de marzo, marzo es el tercer mes, pues el tres de octubre es mi cumpleaños.
-Yo es que aún no entiendo por qué coño tienes que cambiarte la fecha del cumpleaños - se desesperaba Joe.
-Tu decidiste cambiar tu pelo corto y gracioso en esa maldita pelusa, y yo no me quejé, deja que mi cumpleaños sea el día que a mi me de la gana, que esto es una monarquía, y yo soy el rey, se supone. - se quejó.
-Decidimos ayer que esto sería una república, la República de los Tres Árboles. - dijo Joe.
-¿Y a quién elegisteis presidente? - se burló Jamie.
-A ti. - respondió.
-A mí - hinchó el pecho Jamie - y mi primera medida es que mi cumpleaños se cambia al tres de octubre.
-Dame eso anda - alargó la mano para quitarle el cigarro de los labios a Jamie y lo apagó contra el suelo.
-¡Hijo de puta! - exclamó Jamie - que eso me ha costado dinero.
-Deberías dejar de comprarla, bueno, deberías dejarla, simplemente.
-¡Mi segunda medida es la legalización de la marihuana! - cogió aire tras toser - ¡Yuhú!
-Nos vas a conducir a la Tercera Guerra Mundial.
-Calla, pelusa, y sube eso, que quiero orgasmar.
Joe subió el volumen, sonaba So Long Marianne.
-Eres un jodido triste, escuchas a Cohen fumado, ¿qué clase de presidente eres?
-Ese tío es un maldito poeta, me hace llorar, ¿lo ves? - se señaló a los ojos.
-Lloras por el humo, menudo submarino que se ha creado - Joe se levantó y abrió la ventana, respirando aire limpio, de lluvia. Se quedó unos segundos mirando a la torre de Seattle, que se veía a lo lejos.
-Deberíamos recoger esto antes de que June y Allen vuelvan - dijo separándose de la ventana.
Pero Jamie se había quedado dormido.

28 may 2011

Bowie dixit.

Sin alejarse apenas un palmo de la realidad, de su realidad: un plato liso de porcelana, de no más de diez centímetros de diámetro, ejerciendo en su centro de estatua un vaso alargado de leche, con dos guardianes llamados "cruasans" a cada uno de sus lados (pongamos que un circunferencia tiene dos lados, para no desestimar la lección). ¿Cuánto puede medir un palmo en realidad? Bueno, yo decido tomar la medida de mi mano "a-ojo-de-buen-cubero" y dice que son quince centímetros. Sí, un palmo mide más que el plato de porcelana liso, que también es circunferencia, atención, con dos lados, no hay que desestimar, no vaya a ser que se nos deslice entre los dedos palabras falsas y rutilantes, que silabean entre versos, o, qué demonios, que se lanzan en acto suicida desde tu mano, desde esos quince centímetros. Porque, suponiendo que si a cada letra le damos un valor de dos centímetros máximo tratándose de vocales abiertas como la "á" y la "ó", la "í" por tanto mide menos, la mitad seguramente, igual que la "éle", pues la "uvedóble" y la "´éme" son más largas. Bueno, cojamos un ejemplo liso, como puede ser la palabra "árbol". "Árbol" mide nueve centímetros exactamente. Suponiendo que sentado en una silla de no más de cincuenta centímetros de alto, nuestra mano se alza casi otros 50 centímetros, pues la caída para la palabra es mortal, vamos que es como si lanzas una hormiga desde treinta centímetros, lo más viable es que se destroce al tocar el suelo. Aunque también tendríamos que valorar la velocidad con la que cae y...

Tendemos a alejarnos de lo paranormal por asco, y de lo complejo por vagueza, de lo animal por escrúpulos, y de lo dantesco por miedo. Indiferencia, es lo que marca la cafetera de la soledad, y ojo, que la lluvia lo acompaña con una bonita banda sonora. Aún no entiendo cómo a nadie (que yo sepa) no se le ha ocurrido grabar la música de la lluvia, el repiqueteo en alcobas, sus rebotes en la acera. La lluvia no suena igual en Nueva Orleans que en Camberra. Ay, qué bonita mezcla el jazz, la música negra, con la lluvia. Aunque según dicen es la lluvia en París la que te enamora. Tonterías, de esas que reptan entre las conversación inútiles de los adolescentes, y que se cuelan en sus labios y adormecen la mente.

Señor Gris, o Mr.Gris, o Don Gris, dependiendo si le pillabas en horario laborable, sábados, o domingos y festivos, sabía mucho sobre la lluvia, y sobre hamacas también, pero de lo segundo muchísimo menos que de lo primero. Le gustaba tocar los platillos, realizar estrofas con estofados, y ahondar en superficies cóncavas, que una vez mojadas por la incesante lluvia, resultan resbaladizas e intratables por nuestras suelas de caucho. El cuero le daba mucho "repelús" de ese, y dentera le daban las uñas largas. A veces no era él, buscaba un disfraz mejor, y bailaba bajo la lluvia, hasta el apagón. Señor Gris canta todo el jardín, todas las flores que nunca probó, y siempre lleva su sombrero rimbombante. Y rinocerontes, que nadie se olvide de ellos, que Dalí, Salvador,  no lo hacía. Disculpad mi osadía.


Saber que no os puedo aniquilar, no es suficiente para firmar la paz.


22 abr 2011

Cuando Alex Turner conduzca un ferrari.

Actuando con tal precisión que la capacidad de reacción del sujeto a las pruebas realizadas se registraban en milisegundos, o en un tiempo menor, matemáticas, cálculos, virtualidad y virtudes. Cazafantasmas, cazamariposas, da igual mientras lo que importe es el hecho de que las hojas caigan esta vez en primavera y no en otoño. En este año el mundo está al revés, no, un momento... Este es el Año del Mundo al revés. Bienvenidos al Año del Mundo al revés. Ni juegos, ni ruedas, ni Frank Sinatra, ni dardos, todo está al revés, está ne negativo, lo blanco ahora es lo negro, lo negro es ahora lo blanco. Nos encontramos en Atlanta, Georgia, EEUU, hemisferio sur, al oeste del país, pero al este del mundo. Rascacielos ahora son chozas pequeñas en las que solo pueden vivir dos personas como mucho. Y esos chalets adosados ahora llegan al cielo, al universo, y en ellos viven cientos, miles de personas. Los aviones van bajo el agua, los barcos vuelan. Y los niños trabajan, los padres juegan a soñar.

En la fiesta de disfraces del lunes pasado, esas fiestas en las que ahora la gente no se disfraza, es más, se quitan los disfraces para ir a la fiesta, que en vez de ser en la madrugada, es a mediodía. Póngame una limonada, sírvame la venganza en frío, que deseoso estoy de salir a correr al mundo siguiente, al año siguiente, que no será el siguiente, sino el anterior. Viena, Austria; dos coches sobrevuelan las pequeñas catedrales, derrochan asfalto, derrochan queroseno, derrochan vidas. Es como un grifo abierto del que brotan miles de millones de personas cada segundo, en forma de gotas, puedes ver sus caras, pocas reconoces, es como un tubo infinito de chicle de melón, esa frescura, soltura, con la que combas los metales, y repartes los folletos entre los buzones. ¡Bienvenidos a la segunda parte del Año del Mundo al revés!

Maniatado por sus esperanzas, y absorto por sus pensamientos, George Harrison, ave de presa, sobrevuela el mundo tras haberlo dejado en un estado fatal, tras haber dejado una dinastía en la música, una manera de pensar, haber unido dos culturas, sobrevuela Londres, Nuevo México, Alaska, Moscú, para después desaparecer con una mueca de tristeza en la boca. Un gesto compungido de un águila con bigote, y con una sonrisa que siempre perduró, pero que ahora ha desaparecido. 2001. Nuevo milenio, viejo milenio. Nuevos coches, más locos, locura, hendiduras en las calzadas de California. Viva el rock n' roll, viva la Reina. Súbditos, leales, sumisos, y una mierda. Mejor dicho. Personas, traidores, ratas, sucias, muy sucias, El Cairo, Egipto, arena, y no de playa, un inmenso río que solamente esconde terror, y años de sufrimiento, delitos y camaleónicas sorpresas. Tardaremos eones, o lustros, en adivinar a los caimanes.

Sin embargo, no fueron ni las oscuras golondrinas, ni el tiempo, ni el amor, ni Woodstock, lo que decidió romper el silencio del mar adriático. Pete Rochtown desafió con la mirada a todo Detroit desde lo bajo de su rascacielos y gritó ese "¡Basta ya!" que detuvo al mundo, que paró el Año del Mundo al revés. Y fue fusilado en Antananarivo, Madagascar, después de estar en búsqueda y captura durante diez años. Antes de ser atravesado por balas de escopeta, de fusil, y de pistola, incluso una metralleta se coló en el festín abrupto, rojo sangre. Pete agarró su cara, y se la arrancó, para que debajo aparecieran un bigote y una sonrisa. Era 2001, y George Harrison sobrevoló la Antártida.

Hizo lo que pudo y no lo que es debido, pronto le van a juzgar.
Hizo lo que supo, estando malherido, pronto le van a colgar. 
Le van a colgar.

"No hay nada que puedas hacer que no pueda ser hecho. No hay nada que puedas cantar que no pueda ser cantado. No hay nada que puedas decir, pero puedes aprender cómo jugar el juego. Es fácil. No hay nada que puedas hacer que no pueda ser hecho.No ha nadie a quien puedas salvar que no pueda ser salvado. No hay nada que puedas hacer, pero puedes aprender cómo ser tú mismo con el tiempo. Es fácil. All you need is Love".



16 abr 2011

Cuando Ray Charles elija antes la mansión del este que la del oeste.

Milwaukee, 18 de abril de 2009
13:45 PM

-¿Quieres que te ponga una más, cariño? - le dijo Magda con su habitual tono de voz, áspero, desgastado con los años, pero lleno de dulzura, para repartirla entre tantos y tantos que se agolpaban en su bar-heladería cada día.
-No, gracias Magda - respondió Beth haciendo círculos con el dedo sobre la barra - ya es la tercera por hoy, y no tengo más dinero.
-Del dinero no te preocupes, la casa invita.
-De ninguna mane... - Magda le sirvió otra copa de helado antes de que pudiera acabar la frase.
Le dirigió una mirada sugerente a Magda, que le indicaba que no pensaba comerse esa copa de helado.
-Oh vamos cariño, es de arándanos, tu favorito.
Magda no tuvo que insistir dos veces antes de que la primera cucharada acabará en la boca de Beth.


-Sabes Magda, creo que finalmente le voy a tirar la dichosa foto a la cabeza.
-Así se habla cariño.
Se levantó tras limpiarse el sirope de chocolate que le había llegado hasta los mofletes, y salió convencida del bar-heladería, otro viernes más.

7 abr 2011

Cuando a John Lennon le de por tomar limonada en invierno.

Y quién si no iba a ser el que le dijera que en efecto, todo lo ocurrido había ocurrido de verdad, que las penas transcurridas no eran un mero sueño de esos de porcelana que se rompen al mínimo soniquete de despertador, y que aunque le pesara tanto como tres días de sueño, más incluso que toneladas de nubes; y por mucho que las legañas se aglutinaran alrededor de sus ojos, que la boca le supiera a vacío, sí, en efecto, la vida para Kirk había cantado el estribillo final, el que se repite, el que se despide de todos. Nada de esas cosas secretas que sólo pueden ser transmitidas por voces que son amigas de hace mucho tiempo, había sido superpuesto a un nivel más alto que el del polvo de debajo del baúl. Porque debajo de ese baúl había polvo, por increíble que pareciera. En realidad porque el baúl tenía cuatro patas que le impedían tocar el suelo.
Suenan trompetas, ¡suenan trompetas!
Y llegará el día en el que los consagrados silencios de la cima del Himalaya se derrumben sobre los gorros de lana de cualquier adolescente, sea fluorescente o no.


Esta casa es un circo.