He aprendido a renunciar muchas cosas, la mayoría materiales; he aprendido a reír en momentos inoportunos; he aprendido a sobrellevar mis propias maneras; he aprendido que con tres palabras no se soluciona nada importante; he aprendido a nadar en el mar de personas; he aprendido a arquear interrogaciones y tomar café; he aprendido a soportar a las personas, a mis personas; he aprendido que me quedan unas cuantas por aprender a soportar, y otras tantas a las que dejar en la hondonada; he aprendido que el betadine no cura todas las heridas; he aprendido a contar hacia un lado, sin pares ni impares, sólo con tres dedos.
He aprendido a volar sin tachuelas; he aprendido a vivir sin prejuicios; he aprendido a freír huevos; he aprendido a ducharme sin mí mismo; he aprendido a escribir el alfabeto en sopas de letras; he aprendido a cargar contra puertas de armarios y prensas malheridas; he aprendido a menear las caderas, sin que ello conlleve nada sexual; he aprendido a cortar raíces; he aprendido a comer problemas; he aprendido que no se puede aprender a tragar los problemas después de comerlos, es imposible; he aprendido, por otro lado, que no hay nada imposible; he aprendido que el tiempo no transcurre en vertical; he aprendido a recitar dibujos: he aprendido a dibujar poesías y a escuchar medicamentos.
Ha aprendido a morirme tranquilo; he aprendido a cambiar destinos; he aprendido a viajar sin moverme un palmo; he aprendido a dar palmas con la nuca; he aprendido a distinguir personas de zombies; he aprendido a cantar surcos en tu piel; he aprendido a contar lunares; he aprendido a descontarlos; he aprendido a añadir ubicaciones: he aprendido a socializar las esculturas; he aprendido a guiar parapetos; he aprendido a ir en parapente; he aprendido a reír los chistes; he aprendido a sentir pena; he aprendido a morder sin dientes; he aprendido a desgarrar con la mente.
He aprendido a hundirme; he aprendido a resucitar; he aprendido a no toser tan fuerte; he aprendido a beber para no oír; he aprendido caras guapas; he aprendido a operar mi propio corazón; he aprendido a sumar celeridades; he aprendido a invertebrar tonalidades; he aprendido a romper lienzos; he aprendido a tomar cimas; he aprendido a conquistar el mundo; he aprendido a glosar conceptos; he aprendido a valorar mociones; he aprendido a usar verbi gratia; he aprendido a radiogenizar virtudes; he aprendido a tocar con los ojos; he aprendido a solapar miedos; he aprendido a afrontar discusiones; he aprendido a rehuir de los tiburones; he aprendido a vincular sesiones; he aprendido a mantenerme a flote; he aprendido a intentar; he aprendido a aislar pulmones; he aprendido a idolatrar fotones.
He aprendido a asolar a la humanidad; he aprendido a peinar rizos; he aprendido a reírme con la risa en persona; he aprendido a posar para lo escarlata; he aprendido a luchar contra los cigarrillos y la originalidad; he aprendido a correr en transversal; he aprendido a ver cuatro colores, y uno quinto de reserva; he aprendido a mirar hacia arriba; he aprendido que no hay vida después de la muerte, la vida sigue y la muerte solo es el punto medio; he aprendido a mirarla con ternura; he aprendido a sonreír con franqueza; he aprendido a violar tratados; he aprendido a respetarlo; he aprendido a beber del revés.
He olvidado como aprender; y para ello no he tenido que aprender a olvidar.